STOP EXÒTIQUES INVASORES

Texto de Ian Gibson, publicado en 2005 en el Periódico de Aragón, donde describe lo que ve desde la Muralla de Baeza:

Delata el curso del Guadalquivir, visto desde el alto mirador baezano, un sinuoso garabato de vegetación. Pero, ¿cómo se explica la línea recta de árboles que acompaña, al otro lado del río, el ferrocarril? Los prismáticos no resuelven el problema. Hay que llegar hasta allí e indagar. Vale la pena. En primer lugar para ver la ciudad "entre moruna y manchega" destacada atrás --en el espolón de la Loma-- contra el cielo azul. Luego para asombrarse ante la lujuriosa frondosidad de las riberas del río: tarayes, adelfas, alisos, chopos... en una imitación muy plausible de la jungla del Amazonas. ¿Y los árboles rectilineares? El enigma se desvanece en seguida. No se trata de una intervención humana, sino de la invasión de un parásito.

SU NOMBRE ES ailanto (Ailanthus altissima), vocablo que, según la valiosa Guía de Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica, procede de las islas Molucas y significa árbol del cielo . ¡Vaya regalo de los dioses! Cuando cobra fuerza y alcanza uno o dos metros de altura, se puede decir que el ailanto es bello y hasta exótico, con sus largas frondas de hojas muy verdes y, en primavera, sus flores arracimadas. Pero es un matón, un asesino, quizá un enemigo aún más temible que el eucalipto. El ailanto, que es de la familia de las simarubáceas, crece con una rapidez vertiginosa. Aguanta cualquier clima, cualquier suelo, necesita poca agua y, mediante los múltiples brotes radicales que echa a gran distancia, se apodera en seguida de lo que crece a su alrededor, estrangulando a las demás especies. Por ello es una verdadera plaga en las proximidades de los cultivos. Un enemigo tremebundo.

(Nunca lo vimos con más claridad que en el fondo del valle que contemplaba Machado cada tarde desde su atalaya. Porque aquí, no satisfecho con acompañar el ferrocarril a todo lo largo de su recorrido por "los alegres campos de Baeza", está ya invadiendo los olivares que bordean las vías, mezclando sus raíces con las de los ejemplares de primera línea y preparando su cabeza de puente para invadir todo el territorio.

2 comentaris:

  1. un error : se trata de obra humana y casi con toda seguridad, con dinero público. Un saludo

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  2. un error : se trata de obra humana y casi con toda seguridad, con dinero público. Un saludo

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